Reflexiones sobre la imitación de las obras griegas en la pintura y la escultura de Johann J. Winckelmann ✏
En esta obra podemos encontrar temas interesantes como las bases fundamentales
de lo estético relacionado con el clasicismo, como lo es la imitación al arte
griego y también lo esencial y beneficioso que es para este movimiento la
apropiación de este estilo.
En este libro el autor deja ver que para que el arte sea considerado
como tal debe de alcanzar cierta belleza ideal y perfecta y el único camino
para ello es la imitación de las obras, pinturas, esculturas y el arte griego
en general, siendo una de las principales características de los griegos la
imitación de la naturaleza y plasmarla como tal en sus obras.
Otro punto importante que trata Winckelmann es la “simplicidad” siendo
esto una idea en contra del barroco y favoreciendo en parte al neoclásico que
deja ver que la belleza esta en lo simple, lo sencillo y para que una
obra perdure a través del tiempo tiene que ser simple en su forma y composición
de ella, también tener armonía en su simplicidad ya que para él no es tan
importante toda la ornamentación de las cosas sino lo perfecto de las formas en
su sencillez y pureza, ya que su enfoque también está en lo natural.
El autor también menciona constantemente en su texto, el poder y la
importancia de la alegoría, es decir, trasmitir ideas o conceptos mediante los símbolos o
las representaciones con el fin de que no solamente sea una obra realmente
bella a los ojos de quienes la admiren, sino también para que de alguna forma
el arte sea educativo, es decir, que trasmita a los espectadores ideales o
los valores que se crean importantes, los valores verdaderos, creando así
una cierta forma de reflexionar al observar la obra en la que se ha plasmado
tales cosas con el fin de sea bello en todos los sentidos posibles.
Es también de mencionar la cantidad y el tiempo que emplea el autor para
hablarnos del cuerpo masculino perfecto o ideal, ya que este fue un tema que
Winckelmann repite constantemente en la obra, con una continua mención de la belleza absoluta de las
esculturas de los dioses y héroes griegos, nos habla de los ejercicios espartanos, del culto al cuerpo de los griegos y de la búsqueda
de la perfección del cuerpo de la sociedad clásica, un tema que parece
muy interesante y a la vez estimulante para Winckelmann ya que menciona que
estos ejercicios que realizaban, ayudaban a tener un buen contorno grande y muy
masculino y este mismo era el que los escultores griegos daban a sus estatuas,
también menciona que los espartanos debían de presentarse desnudos ante ellos
para evitar cualquier imperfección corporal, esto deja a ver el gran apego que
tenía el autor a la cultura griega y estos a la vez de la naturaleza del
cuerpo, dejando en claro que su ideología se enfocaba en lo hermoso de cada
cuerpo y así reflejar esa belleza en las estatuas de sus dioses.
Dejando atrás algunos temas, también el autor nos deja ver algunas técnicas de pintura para facilitar esta tarea a algunos pintores.
Según Winckelmann,
los artistas que imitan el arte griego no sólo dejan ver en sus obras maestras
la más bella naturaleza y lo mejor de ella, sino que lo clásico y
su arte son más bellos que la propia naturaleza, es decir, que en las obras de
arte clásico se encuentra, además de la belleza natural, proveniente de la
imitación de la naturaleza, una belleza ideal que no se encuentra en la
naturaleza, y que necesita de cierto nivel de observación y entendimiento para
poder ser reconocida y apreciada de la mejor forma.
Menciona también de cierta forma que los modernos deben
imitar a los antiguos, porque fueron ellos quienes lograron elevarse y crecer
por encima de la naturaleza y encarnar en sus obras de arte esa belleza que va más
allá de lo natural. Sin duda Winckelman nos menciona
que los griegos consiguieron superar a la naturaleza ya que contaban con unas
condiciones, naturales, climáticas, culturales entre otras, adecuadas para
alcanzar el ideal de belleza que se manejaba en esa época y que a estos tiempos
aún sigue pareciendo el más alto nivel de belleza.
Por
esto mismo, podemos decir que los griegos, según Winckelmann, alcanzaron la belleza ideal porque
la situación histórica, política, social y natural en la que vivían era
propicia para que pudieran superar a la naturaleza que les rodeaba.
El autor también nos
explica porque los modernos no pueden alcanzar el
ideal clásico o helénico, ya que los griegos tenían un concepto
de la desnudez más liberal y natural ya
que era de lo más normal no era como algo prohibido sino que lo veían de la
forma que todo era algo con un fin artístico.
Para Winckelmann la
imitación es una buena formación ya que a través de ella el artista moderno
aprenderá a concebir a pensar sobre lo bello y lo sublime y Winckelmann asegura el
éxito del artista si se deja llevar por la imitación
El autor crea una forma platónica del concepto de belleza, por un lado relaciona lo sublime con la belleza ideal, mientras que la belleza natural se relaciona con la gracia, estos dos aspectos se vuelven a unir en el concepto del entendimiento o la interpretación del artista moderno, fase que hace que de a lugar a una nueva creación, es decir, que Winckelmann rechazaba la copia ya que lo que el expone y nos dice es la imitación mediante un proceso de entendimiento del mundo, la cultura y el arte griego, concibiendo una obra nueva y genuina, en esta parte prácticamente nos deja claro que al imitar lo griego no es que se refiera a la copia literal de la obra sino a la inspiración a base de la misma tomando sus bases y creando algo nuevo a base de todo lo bello que el arte griego representaba y sus ideales. El autor sentó las bases de la pintura y escultura neoclásica fundamentándose en el estudio y el conocimiento del mundo antiguo, lo que hoy llamamos arte neoclásico. Y nos hace reflexionar que para poder llegar a cierta belleza en nuestros tiempos es una opción tomar como base culturas antiguas que nos hagan ver lo bello de diferentes puntos de vista, sin importar la cultura o tiempo que sea esta, siempre y cuando reflejen lo bello que se busque de cada una.
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